LOS DIABLOS DE YANAMATE

Que el maligno está en todas partes y que no duerme ni de día ni de noche, bien lo sabemos. Sabemos también que en la oscuridad de la noche serrana  se presenta a los viajeros valiéndose de mil artimañas para encantarlos, darle muerte y llevarse su alma a las profundidades  del infierno. Esto es lo que estuvo a punto de sucederle a un pastor estanciero de Yanamate.

Un día que había ido al Cerro de Pasco a efectuar la compra de sus provisiones, sorprendido por una granizada inmisericorde, estuvo esperando a que la tormenta amainara por espacio de varias horas .Ya cerrada la noche, escampada la granizada, decidió marcharse de vuelta a su casa .El sabía  que allá en la soledad de la estancia, su mujer y sus hijos estarían aguardándole impacientes.

Conocedor de la ruta comenzó a caminar con pasos seguros  y confiados; pero la noche era tan negra y la oscuridad apenas si la dejaba avanzar que, cuando hallaba tragado por la negrura, ya iba a tientas, sin tener ninguna referencia de que valerse para verificar su ruta .largo rato estuvo caminando a ciegas y cansado ya del esfuerzo, se sentó sobre una roca para descansar. En eso comenzó a escuchar una música deliciosamente armoniosa y bella; cantares hermosos de voces cadenciosas y entre esta música mágica y dulce, oía las voces de unas mujeres que le llamaban insistente y cariñosamente. A punto de acudir cediendo a las llamadas apremiantes  se encontraba, cuando un trueno lejano le volvió a la realidad y desesperado comenzó a gritar encomendándose a Dios y pronunciando el nombre de su mujer ,de sus hijos y de sus perros .Pronto el terror de que era presa fue pasando cuando su mujer y sus hijos en un marco de fuertes ladridos ,le encontraron y le llevaron a su casa en donde narro lo sucedido  y, a partir de entonces ,llevaba pendiente del pecho un crucifijo de plata para salvarlo del maligno.

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